Ya lo había visto en Dublín, aunque allí funcionan fundamentalmente por la noche y se suben los borrachuzos que no hacen más que pitorrearse y darle morcilla al ciclo-taxista... Bueno, parece que en Barcelona hacen uso los turistas y simplemente disfrutan del paseo.
A mi, en realidad, el que me da envidia es el taxista. Me recuerda a los mensajeros-ciclistas de Nueva York (en Dublín también hay) que trabajan encima de su fixie recorriendo la ciudad y entregando paquetes. Y yo en la oficina delante del ordenador...
Tours en bici-taxi por el Borne
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