El Chillida Leku es un paraíso místico, una auténtica maravilla de la naturaleza, porque las esculturas ya se han mimetizado y se han culminado al aire libre en un paraje típicamente vasco. Y qué decir de la tortilla de patata vasca que te traslada al paraíso terrenal, no he probado otra igual, en tascas cutres y en el mejor garito de pinchos de San Sebastián, a fuego negro, toooodas excepcionales, con el huevo y la patata en su punto justo... Puede que fuera con ganas porque en Barcelona todavía no me he comido una sola tortilla de patatas decente... ahí va una provocación a ver si alguien conoce un buen sitio (:


Lo dicho, las esculturas de Chillida son parte del paisaje...


Después de tres meses he vuelto a ver llover, seguramente el tiempo acompañó en la visita.


¿Blanco y negro? ¿color?


Interpretaciones