Tumbarse al sol en una hamaca, picnic con los colegas, arrumacos, paseos...
Y es que solo se adivina que estamos en noviembre por los ropajes de las gentes y porque el sol, aún siendo poco más de las doce, no está tan arriba como en la época estival. Por lo demás, bendición atea al sol y todo lo que nos trae...
Playa de la Barceloneta, Barcelona